Formación continua y un ejército de reserva: los impactos de la primera carrera universitaria en la ciudad

Por: Constansa Ramos, Simon Massri

La primera carrera que ofreció la FADECs en General Roca fue la de Trabajo Social. Desde entonces, cientos de jóvenes roquenses y de otras localidades se han formado en esta profesión. Albina Sienra, graduada de la carrera, explica cómo es trabajar en un área “tan frustrante como hermosa” y cuál es su impacto en la ciudad.

Albina Sienra

Albina Sienra es licenciada y docente en Servicio Social recibida en la FADECS, investigadora, miembro de la secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) y ex-presidenta de la Delegación Alto Valle Este del Colegio de Trabajo Social. Sus años de experiencia en el campo, le permiten tener una amplia visión sobre las realidades y desafíos del trabajo social en la región. Para ella, la presencia de esta carrera en la ciudad es fundamental para la comunidad, ya que el rol de los profesionales es el de abogar por la equidad y buscar mejorar “las condiciones para que una familia se pueda reproducir, que pueda vivir saludablemente, no solo comer, vivir en condiciones dignas, poder acceder a un montón de cuestiones incluso la recreación”.

Influenciada por una tía y una profesora, ambas trabajadoras sociales, lo que la motivó a formarse en Servicio Social fue el deseo de ayudar: “Muchos estudiamos trabajo social porque queremos ayudar, tenemos esa cosa. Después uno le va dando una vuelta, de que no es el ayudar por ayudar” contó Sienra. A pesar de las dificultades, sigue apasionada por su trabajo y afirma que «es una carrera hermosa, aunque requiere muchos cambios». 

La formación académica no prepara a los trabajadores para la realidad del campo. Sienra menciona que es todo un desafío porque: “la formación te da algo básico, pero uno tiene que ir haciendo también su propio camino de formación después de graduado, para conocer otras cosas y para aggiornarse a las realidades (…)”. La nula actualización del plan de estudios en la carrera (desde los 80) ha llevado a los trabajadores sociales a concretar los cambios en la práctica, independientemente de lo curricular, como la adaptación a la virtualidad durante la pandemia, por ejemplo. 

La presencia de la carrera de Trabajo Social en Fiske facilita la formación continua de los profesionales, mientras que en lugares donde no está la carrera, como en Bariloche, es más difícil continuar con la educación. En la región y gracias a la existencia de dos módulos que la ofrecen (en Fiske y en Neuquén), hay más posibilidades de acceder a programas de posgrado y seminarios especializados. 

La entrevistada destaca que en la FADECS existe una especialización en Trabajo Social Forense y también menciona que la cercanía con la universidad permite organizar charlas abiertas o seminarios de posgrado, como ha hecho desde la Delegación Alto Valle Este del colegio, con la participación de docentes locales y de otras ciudades como La Plata y Tandil.

La formación continua no solamente mejora el ejercicio profesional, sino que también aumenta el número de profesionales en el Alto Valle: “el año pasado hicimos un relevamiento y sabemos que hay por lo menos 100/150 personas, que pueden ser muchos más” comentó. Aunque no hay una cifra exacta de la cantidad de Trabajadores Sociales en la región, esta es bastante alta para los puestos laborales disponibles. Según Sienra: “en esta zona hay un gran ejército de reserva de trabajadores sociales”. 

Esto se debe a que muchos egresados de la carrera, provenientes de la Línea Sur, deciden quedarse en la ciudad y alrededores para ejercer, lo que genera que los trabajos sean pocos o precarios. La falta de puestos laborales, obliga a los trabajadores sociales a salirse de los ámbitos comunes de trabajo como pueden ser la SENAF, o el ámbito estatal como los municipios, para adentrarse en el ámbito privado (obras sociales) o buscar otras posibilidades: “hay muchos que empiezan a dar clase en secundaria, pero, aunque el título te habilite dar clases, tu laburo no está vinculado necesariamente al trabajo social”, sostiene. 

El tema que mayor preocupa actualmente a los trabajadores sociales de la provincia, es la situación del Nuevo Colegio de Trabajo Social. Hasta el año pasado, los profesionales del rubro estaban registrados bajo lo que Sienra llamó un “falso colegio”, una asociación civil en la que la provincia de Rio Negro cumplía ciertas tareas, como llevar el registro de la cantidad de profesionales del área. Tras la sanción de la ley N°5638 el año pasado, Albina Sienra empezó a formar parte de la comisión que elabora el Código de Ética, el cual, una vez aprobado y junto al Estatuto, permitirá finalmente la creación del nuevo colegio.

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