Marcos trabaja de malabarista en los semáforos de Fiske Menuco. Hace 12 años comenzó a incursionar en el mundo del circo y aprendió diferentes disciplinas a las que dedicó tiempo y alma. Actualmente, realiza espectáculos con aros, clavas o fuego. Hoy conocemos su historia. 

Avenida Roca y Villegas, el semáforo en rojo, seis segundos le restaban a Marcos para terminar su rutina. Los aros giraban hipnóticamente a gran velocidad mientras los motores de los autos reposaban y los transeúntes circulaban. “Es un efecto visual”, responde Marcos apenas le preguntás cómo lo hace pero la sensación de ver algo mágico no desaparece. 

El semáforo se puso verde, los motores aceleraron e inmediatamente Marcos ubicó los aros detrás de él y esperó que los autos pasaran. Esta vez no obtuvo paga pero eso no lo detuvo, apenas la luz del tráfico se tornó roja, reinició su rutina nuevamente. 

Marcos tiene 30 años y es de Junín de los Andes, una localidad al sur de la provincia de Neuquén. Hace diez años se instaló en Fiske Menuco (General Roca) y cuatro años después decidió ir a trabajar a los semáforos de Fiske: “Necesitaba plata y sabía hacer malabares así que agarré mis cosas y me largué”, recuerda el malabarista. 

Desde entonces carga su mochila con agua, un abrigo acorde al clima, sus auriculares que sirven como protección ante el ruido de los autos y elige sus herramientas de trabajo o, como él los llama, “juguetes”. Al llegar deja su mochila colgada en algún árbol, observa el panorama y comienza a trabajar.

Marcos comenta que lleva una vida muy austera por lo que no necesita mucho para llevar el día a día, sin embargo, también trabaja en eventos diversos o en obras de teatro, forma parte de dos bandas de música y tiene conocimientos en electricidad y computación. 

Por la pandemia muchos estudiantes de Fiske Menuco regresaron a sus ciudades natales y sus departamentos quedaron vacíos. Marcos vio una oportunidad para obtener un ingreso económico pintando y reacondicionando esos alquileres: “Con eso sobreviví como tres, cuatro meses laburando a pleno muy bien. Después conseguimos un permiso para volver a trabajar, nos organizamos, hicimos una junta de firmas y conseguimos un permiso a nivel provincial para poder salir a trabajar a la calle.”

Laburar en la calle muchas veces significa adentrarse en un ambiente hostil ya que implica interrumpir y negociar con la cotidianeidad acelerada de los transeúntes y automovilistas. No obstante, es un espacio en el que se conforman vínculos muy estrechos entre la gente de la economía popular: “Laburando en la calle, soy colega del chabón que vende pochoclos, del que está vendiendo medias, del que está limpiando vidrios o el que está lavando autos”, remarca Marcos.

Ya quedan muy pocos que te mandan a laburar o que realmente te agreden. Me pasó en un tiempo que por toda esta cuestión del ciclo económico que estamos viviendo y todo lo demás, la gente se empieza a poner más de los pelos y todo se pone más hostil.

Marcos terminó su rutina y espera que los autos circulen. Foto: Mara Diaz
Marcos terminó su rutina y espera que los autos circulen. Foto: Mara Diaz

Marcos comenzó hace 12 años a practicar malabares con pelotitas en el río Chimehuín de Junín de los Andes. Poco tardó en darse cuenta que los malabares eran lo suyo, así que un año después comenzó a practicar con clavas: “también las llaman pinos a las clavas, son unos palos que tienen un balance específico el cual hace que giren en el aire”, explica el malabarista. Años más tarde se introdujo en el mundo del circo repleto de técnicas para probar.

A nivel artístico, Marcos asegura que hay muy buen nivel en la región. Hace 3 años concretaron un colectivo de artistas de todo el Valle bajo el nombre de Circonizadxs. “Había mucha gente que no conocíamos y que de repente aparecieron con estas convenciones. Eso nos llevó a hacer muchas redes, que es lo más importante, conocernos entre todos y construir juntos”, señala Marcos.

Desde su experiencia, para este trabajador informal hay otra razón que lo impulsa a ir a los semáforos: además de conseguir el dinero del día a día, Marcos tiene un postulado político: “el arte en la calle gratis para todo el mundo”.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *