Marcos Esponiza, malabarista de Fiske Menuco

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), 7 de cada 10 empleos generados desde la pandemia en el país son informales. Pero ¿Qué significa ser un trabajador informal y por qué es un fenómeno en aumento?

Marcos Espinoza, malabarista de Fiske Menuco. Foto de Mara Diaz.

Hace un mes comenzamos a compartirte las historias de vida de algunos de los trabajadores/as informales del Alto Valle de Neuquén y Río Negro; desde vendedoras de comida, artistas callejeros/as como bailarines, malabaristas, cantantes hasta limpiavidrios. Las razones por las que comenzaron a trabajar entre semáforos varían pero ¿qué significa ser un trabajador informal?

Según la Organización Internacional de Trabajo el empleo informal se define como todo trabajo remunerado, que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativos, así como también el trabajo no remunerado llevado a cabo en una empresa generadora de ingresos”.

Según explica Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de Unicef Argentina en el medio Chequeado, el concepto de trabajo informal se compone de asalariados que no gozan de beneficios sociales en su ocupación principal pero es importante resaltar que también entran “empleadores o trabajadores por cuenta propia con calificaciones no profesionales, con ingresos ubicados en los 5 primeros deciles de la distribución del ingreso; cualquier trabajador que afirma no tener un salario; trabajadores que realizan changas y el servicio doméstico”.

Es decir, que un trabajador informal es alguien que realiza tareas remuneradas sin registro y/o por cuenta propia y no cuenta con los beneficios legales que otorga el empleo registrado como aportes para la futura jubilación, cobertura de salud, seguro en caso de enfermedad o accidente, indemnización por despido. El pago de las vacaciones o el aguinaldo tampoco están garantizados.

Total de población urbana. Fuente INDEC. Grafico realizado por Joaquín Hernández .

En Argentina el total de trabajadores activos  ocupados, es decir que trabajaron al menos una hora a la semana son el 44,6% según los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares, una herramienta de medición del INDEC que actualiza la información por centros urbanos dos veces al año. Es de este grupo que se calcula el trabajo informal.   

Por un lado, tenemos que el 36,8% cobra un salario, pero no cuenta con descuento jubilatorio. Por otro lado, dentro del grupo de trabajadores no asalariados, se encuentran los cuentapropistas que representan un 86,4% y los trabajadores familiares sin remuneración que son el 1,3%. Es decir, que no percibe el salario de un empleador, ya sea en blanco o en negro, sino que genera sus propios ingresos a partir de la provisión de bienes y servicios a terceros.

Trabajadores informales 2023. Fuente INDEC. Gráfico realizado por Joaquín Hernández .

Según el índice de salarios del año pasado, los asalariados informales cobraban en promedio un 53 por ciento menos que los formales. Mientras que en agosto de 2023, el Índice de salarios acumuló una suba de 75,9% respecto del año previo. Esto se debe a las subas del 76,8% en el sector privado registrado, 80,4% en el sector público y 63,8% en el sector privado no registrado. 

Grafico comparativo entre Trabajo Informal y Trabajo Formal. Fuente INDEC.

Pero ¿a quienes afecta más el trabajo informal? según INDEC en su Dosier Estadístico de marzo de este año, 4 de cada 10 mujeres asalariadas de 14 años y más tienen un empleo informal. Es decir, que la tasa de informalidad en mujeres es del 41,5% por sobre el 37,6% de los varones. Cabe destacar que, según el mismo informe, las áreas en las que hay mayor presencia de mujeres  son las de cuidado, educación, salud y trabajo doméstico, mientras que las de varones son la industria manufactureras y la construcción. 

Gráfico comparativo entre el Trabajo Informal entre mujeres y varones. Fuente Dosier.

Por otro lado, la desocupación, la informalidad y precariedad laboral son fenómenos que afectan en mayor medida a las juventudes. Según la EPH del primer trimestre del 2022, el 61,5% de los jóvenes tenían algún trabajo informal si contamos los asalariados no registrados, cuentapropistas y trabajadores familiares sin remuneración. 

Además, cabe destacar que en un informe de Argentina Futura, un programa institucional de la Jefatura de Gabinete de Ministerios, sobre la tendencia en el trabajo juvenil explica que el mismo suele ser “independiente o por cuenta propia constituye la alternativa laboral para más de un 20% de la población ocupada y ha crecido de manera constante en los últimos años.”

Principales factores de la informalidad laboral

¿A qué se debe la informalidad? Desde el enfoque ortodoxo de la ciencia económica, Nuria Susmel aseguró en el medio Chequeado que existen varios factores que explican la informalidad. Por un lado, sostiene que de parte de los trabajadores hay una resistencia al registro ante la posible pérdida de los planes sociales y/o asignaciones familiares. Por otro lado, indicó que desde las empresas: “está el tema de los costos laborales y toda la carga impositiva que es alta y juega en contra”. 

Sin embargo, para Mariana González, doctora en Ciencias Sociales, Licenciada y Magíster en Economía de la UBA, este enfoque ha demostrado durante años que no resulta efectivo. En la revista Voces en el Fenix, explicó: “Para este enfoque, la supuesta solución para la no registración provendría de la simplificación de la registración y la reducción de los costos laborales, incluyendo los aportes patronales”. Menciona además que la disminución de aportes patronales en Argentina ya fue implementada por gobiernos neoliberales, lo cual no dejó resultados positivos sobre la registración del empleo y trajo consecuencias negativas para el financiamiento de la seguridad social. 

En cambio, plantea que desde las perspectivas heterodoxas, hay un vínculo entre la informalidad, las políticas laborales y marcos institucionales dado que implican una protección insuficiente dada la falta e inefectividad de la inspección laboral: “Como en las relaciones laborales las y los trabajadores constituyen la parte más débil frente al sector empresario, el rol del Estado en reequilibrar esta relación es fundamental”, explica la economista Gonzáles. 

Franco Rojas, artista callejero de Allen. Foto de Sofía Agüero.

Entre las entrevistas que realizamos a les protagonistas de #EntreSemáforos, trabajadores y trabajadoras informales de Fiske Menuco, Allen, Neuquén y Plottier, conocimos algunas de las razones por las que comenzaron a trabajar en el semáforo: desde la necesidad de tener un ingreso extra hasta manifiestos políticos sobre “arte gratis para todos”, flexibilidad horaria, la posibilidad de adaptar su trabajo a los diversos entornos de la ciudad y no tener que responder ante un/a jefe/a. 

Los motivos por los que continúan trabajando en la informalidad son múltiples y las dificultades de realizar un trabajo de estas características en un ambiente acelerado como el de calle son visibles, sin embargo, entre ellos son compañeros y construyen día a día redes de economía popular para acompañarse.

“Lo importante es compartir, si tenemos una galletita y vos no tenés, tenemos media los dos” Franco, malabarista de Allen.

“Laburando en la calle, soy colega del chabón que vende pochoclos, del que está vendiendo medias, del que está limpiando vidrios o el que está lavando autos”, Marcos, malabarista de Fiske Menuco.

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