
Todo empezó aquí. La confluencia de los ríos Neuquén y Limay fue el lugar elegido por los primeros pobladores para crear su futuro. El valle sumergido entre las áridas mesetas patagónicas, daba un respiro al calor y la sequía de la región.
Esos cursos de agua permitieron que florecieran los primeros cultivos. La llegada del tren en el 1900, le dio un impulso fenomenal a la naciente comarca. Sobre el río Negro, parido por la conjunción del Limay y el Neuquén, se fue creando uno de los valles frutícolas más fértiles del país. El río fue riego, acequias, canales que atravesaron las pequeñas unidades productivas.



En el inicio del poblamiento del Alto Valle, a mediados del siglo XIX, la posibilidad de navegar los ríos de la región era una empresa de unos pocos audaces.