{"id":302,"date":"2017-11-23T19:40:46","date_gmt":"2017-11-23T19:40:46","guid":{"rendered":"http:\/\/medialabpatagonia.org\/ruta22rn\/?p=302"},"modified":"2017-11-28T18:11:42","modified_gmt":"2017-11-28T18:11:42","slug":"vivencias-del-viajero-cotidiano","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/medialabpatagonia.org\/ruta22rn\/2017\/11\/23\/vivencias-del-viajero-cotidiano\/","title":{"rendered":"Vivencias del viajero cotidiano"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estudi\u00e1, dec\u00edan. Estudi\u00e1 que es la \u00fanica forma de conseguir un buen trabajo, porque el trabajo dignifica. Estudi\u00e1 porque as\u00ed te respetan, te valoran, y as\u00ed pod\u00e9s caminar erguido por la vida, con la cabeza bien en alto por sobre los hombros. Aunque eso sea mentira -\u00bfo verdad?- estudi\u00e1.<\/p>\n<p>Pero no hicieron alusi\u00f3n a<strong> los esfuerzos extra facultativos<\/strong>. No me dijeron nada de los largos viajes dentro de aquella caja tambaleante, atiborrada de seres alienados, de rostros exhaustos, largos y deprimidos. Olvidaron decirme sobre las pieles pegajosas en verano y los mocos fr\u00edos de invierno. No mencionaron que en mi primer a\u00f1o de facultad, pasar\u00eda<strong> incontables horas perdidas sobre la ruta 22<\/strong>, subido a un colectivo.<\/p>\n<p>Recuerdo con ternura el esfuerzo y me compadezco de <i>mi yo<\/i> de 21 a\u00f1os. Para lograr ser puntual en mis cursados, deb\u00eda salir tres horas antes de casa: pues tardaba <strong>una hora hasta la parada en Neuqu\u00e9n<\/strong> y otras <strong>casi dos horas en el transporte a General Roca<\/strong>, donde estudio. Pr\u00e1cticamente igual era el regreso: tres horas para volver a casa, y <a href=\"https:\/\/www.google.com.ar\/maps\/dir\/Neuquen,+Q8300+Neuqu%C3%A9n\/General+Roca,+R%C3%ADo+Negro\/@-38.9935758,-67.980879,11z\/data=!3m1!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x960a330f88ba0931:0x1f17e6a0d88e1041!2m2!1d-68.1052!2d-38.9576!1m5!1m1!1s0x960a1ce240513f5b:0x9aee81bb607eb50!2m2!1d-67.5892227!2d-39.032803!3e3\">casi dos recorriendo 40 km en ruta<\/a>.<\/p>\n<p>Claramente en estos viajes, el tiempo no se corresponde con la distancia: \u00bfdos horas para hacer 40 km? Pues as\u00ed es.<\/p>\n<p>El fastidio era a\u00fan mayor <strong>cuando deb\u00edas ir de pie<\/strong>; el traqueteo incesante bajo los pies y las oscilantes maniobras en curva perturbaban el cuerpo cansado. Anhel\u00e1s casi con desesperaci\u00f3n un asiento; adelante no; all\u00ed es solo cuesti\u00f3n de tiempo para que un anciano, una anciana, un discapacitado o una embarazada suba y debas dejar el trono en pos de la moral y as\u00ed recibir la honra por buen ciudadano.<\/p>\n<p>Y ni que hablar si lograbas sentarte; comenzaba un juego casi morboso: <strong>el del \u201ccabeceo\u201d<\/strong>. Para muchos, es f\u00e1cil apoyar la cabeza en el vidrio o el respaldo del asiento y entregarse por completo a los placeres on\u00edricos como si estuvieran en la cotidianidad de su morada; pero para los individuos a los que no les cuesta incomodarse como yo, no es grato sentir c\u00f3mo de a poco se pierde el control de las capacidades motrices y comienza ese cabeceo intenso luego de quince minutos, al quedar completamente hipnotizado por el regular andar de las ruedas besando la calzada; paso seguido es mirar y escanear el entorno para corroborar si alguien detect\u00f3 el embarazoso episodio; con suerte solo dos, o tres, o quiz\u00e1s diez lo vieron\u2026<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil detectar qui\u00e9n ya ha olvidado la verg\u00fcenza y se ha entregado por completo a la profundidad de los sue\u00f1os; pues desde sus cabezas colgantes \u2013 cuyo movimiento es similar al de los mu\u00f1ecos que reposan en las lunetas de los taxis-, suele forjarse un puente de saliva de diez cent\u00edmetros entre la boca y el hombro.<\/p>\n<p>El tr\u00e1fico en esta zona de la 22 <strong>es intenso y pesado<\/strong>, literalmente. A simple vista parece haber la misma cantidad de camiones y de autos. Y todos sabemos lo que es ir a paso de tortuga lisiada detr\u00e1s de los veh\u00edculos de carga, observando el cartelito de 80 MAX. Si bien es notoria la licencia intangible de cr\u00edtico experto en todo del argentino promedio, quienes les atribuyen la imprudencia como ley a los choferes de colectivo, la mayor\u00eda de los pasajeros cruzamos los dedos pero aplaudimos cuando los conductores deciden superar el desesperante andar mec\u00e1nico y se lanzan a la suerte sobre la ruta para sortear una fila de tres camiones de diecis\u00e9is ruedas cada uno.<\/p>\n<p>A <strong>los choferes<\/strong> no s\u00f3lo se les designa el papel de brutos al volante, sino que el sentido com\u00fan los reconoce por ser emocionalmente inestables y socialmente insensibles. Est\u00e1 claro que les pagan para manejar, pues cuanto menos hablen, mejor: \u201cHola, \u00bfa d\u00f3nde?, gracias\u201d.<\/p>\n<p>No cuentes con no tener saldo en la tarjeta; y si es as\u00ed, ruega que alg\u00fan pasajero se compadezca y te otorgue la suya; sino, no importa qu\u00e9 tan profunda sea la noche ni si el \u00fanico rastro urbano afuera en 40km a la redonda es la garita de la parada: el conductor no dudar\u00e1 en decir:<\/p>\n<p>-Te vas a tener que bajar si no ten\u00e9s saldo. Son las pol\u00edticas de la empresa.<\/p>\n<p>Como yo, muchos aventureros decidieron tomar ese camino, un camino dif\u00edcil, y no estoy metaforizando. Hablo de la Ruta 22 del Alto Valle. Pero desear\u00eda que no decaigan. <strong>Peor ser\u00eda no poder estudiar<\/strong>, como todos dicen. <strong>O tal vez no\u2026<\/strong> la verdad no lo s\u00e9. En fin, mis condolencias para ellos.<\/p>\n<p><strong>Por Manuel Casella<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Estudi\u00e1, dec\u00edan. Estudi\u00e1 que es la \u00fanica forma de conseguir un buen trabajo, porque el trabajo dignifica. Estudi\u00e1 porque as\u00ed te respetan, te valoran, y as\u00ed pod\u00e9s caminar erguido por la vida, con la cabeza bien en alto por sobre los hombros. Aunque eso sea mentira -\u00bfo verdad?- estudi\u00e1. 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