Desde que se decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio, tanto los medios como les periodistas de Río Negro y Neuquén debieron alterar su organización y rutinas cotidianas para informar a la población sin poner en riesgo su salud.

Para conocer la dinámica de estos cambios realizamos un relevamiento en el período que va desde el 15 de abril al 15 de mayo de 2020. Enviamos un cuestionario, a través de un formulario de Google, que fue respondido por 21 periodistas de la región, 13 mujeres y 8 varones, cuyas edades oscilan entre los 26 y 60 años.

Por María Teresa Bernardi

En la siguiente tabla clasificamos por provincia los medios representados en las respuestas de les periodistas.

¿Cómo fueron los cambios en el trabajo a partir de la pandemia?

En la totalidad de las respuestas se narran diversas modificaciones en las rutinas cotidianas y de organización de los medios. La mayoría señala como notorio el aumento del tiempo de trabajo. Los horarios no cambiaron pero se intensificó la cantidad de horas que insumen las tareas que se extienden más allá de lo habitual o comienzan más temprano. Ese trabajo extra no es remunerado ni tampoco se puede compensar de otro modo, como suele ocurrir en algunos medios, con la asignación de días de franco.

En algunos casos la reducción de personal provocó que el resto se sobrecargara de tareas ya que, quienes fueron licenciados por pertenecer a un grupo de riesgo, no fueron reemplazados. También destacan que el teletrabajo difumina los límites entre el tiempo laboral y el de ocio, por lo que se superponen las tareas periodísticas con las del hogar, las de cuidado familiar y las de entretenimiento. Por otro lado, la virtualidad acarrea otro inconveniente en el desarrollo de sus tareas: la “reunión permanente”. Al no compartir el mismo espacio de trabajo todo debe acordarse a través del chat de la plataforma, desde WhatsApp, en uno o varios grupos, en correos institucionales o en llamadas telefónicas para coordinar. Esto implica estar siempre disponibles y alertas a las indicaciones para ordenar las tareas y, aun así, no siempre se logra.

¿Cuáles son las principales dificultades que acarrean estos cambios?

Las que mencionan con más frecuencia se pueden clasificar en tres aspectos. Aquellas que afectan la coordinación de tareas: la falta de contacto directo impide compartir enfoques, datos, consejos y supervisión; en el caso de la radio, por ejemplo, la articulación de los tiempos, estirar o redondear una nota, y/o cómo seguir el plan de tareas previsto. Las dinámicas de trabajo se vuelven más lentas, acotadas y dispersas, porque toda la comunicación se realiza a través dispositivos, que no siempre son leídos a tiempo, lo que hace que todo se demore más de lo necesario. Por otro lado, hay dificultades relacionadas con las condiciones del trabajo en el hogar: se dan situaciones en las que se superponen las tareas periodísticas con las de cuidado y organización familiar. Estas se profundizan en las mujeres con hijes pequeños. A la vez, se suma, también, la falta de un espacio de trabajo apropiado, silencioso, tranquilo y la imposibilidad de fijar un horario de finalización del trabajo. Los mensajes, llamados, pedidos, reuniones y tareas de recopilación de información son intensos y se extienden durante toda la jornada.

Por último, se agrega la disponibilidad técnica: algunos tienen que trabajar con sus propios equipos, que no siempre están en condiciones o no se adaptan a los requerimientos del medio. En otros casos, la empresa facilitó computadoras, celulares corporativos, instaló software en los equipos del personal y brindó asistencia técnica para poder trabajar desde sus hogares. Pero, en general, la capacitación sobre cómo subir los materiales a la web se redujo a unas pocas indicaciones por parte del personal de técnica. El acceso a Internet y la mala conectividad también es un problema que afecta el trabajo desde la casa.

Un tema fundamental es la cuestión salarial. Hasta el momento que cerró la encuesta todos los periodistas manifestaron que estaban cobrando sus sueldos sin recortes, aunque uno de los medios abonó más tarde, fuera del plazo legal, lo que generó angustia e incertidumbre. Además, en dos casos, que son propietarios de medios pequeños, expresaron que debieron disminuir sus ingresos para poder pagar los sueldos y servicios.

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